¡Hasta pronto!

“Hay un cansancio del corazón distinto al cansancio del cuerpo”.

— Fernando Pessoa

Queridos(as) lectores(as):

He pensado mucho si escribir esto o simplemente desaparecer unos días en silencio. Supongo que parte de mí quería evitar el momento incómodo de admitir algo muy sencillo: estoy cansado. No en el sentido espectacular o dramático que ahora parece exigirse para que el agotamiento sea válido. No hablo de derrumbarme ni de convertir el cansancio en identidad. Hablo más bien de algo silencioso. Profundo. Humano. De ese momento en que uno descubre que lleva demasiado tiempo viviendo hacia afuera. Es curioso. Pasamos años aprendiendo a resistir, a cumplir, a seguir adelante, y pocas veces aprendemos a detenernos sin culpa. Como si descansar fuera casi una traición a quienes esperan algo de nosotros(as). Como si el silencio fuera un fracaso. Y creo que poco a poco empecé a olvidarme de algo importante: no quiero convertirme en alguien que escribe desde la pura inercia.

A veces lo mejor que podemos hacer, es dejar de hacer.

Porque Crónicas del Diván nunca nació para “producir contenido”. Nació de noches difíciles, de preguntas reales, de conversaciones largas, de libros subrayados a deshoras, de pérdidas, de pacientes, de recuerdos, de fe, de dudas y también de mucho cariño por ustedes. Por eso sería injusto seguir escribiendo sin alma solamente por no detenerme. Necesito bajar un poco el ruido. Dormir mejor. Leer sin pensar en publicaciones. Tomarme un café sin sentir que debo convertir cada pensamiento en texto. Recuperar cierta parte de mí que se ha ido quedando demasiado tiempo en modo supervivencia.

A veces uno se acostumbra tanto a sostener cosas, personas, tiempos y responsabilidades, que deja de notar cuánto peso trae encima hasta que el cuerpo, la mente o el espíritu empiezan a pedir espacio. Y antes de endurecerme, prefiero descansar. No para huir. No para abandonar esto. Sino precisamente para cuidar lo que amo antes de empezar a vivirlo desde el agotamiento. Quiero seguir escribiendo. Quiero seguir haciendo de este espacio un lugar honesto. Pero también quiero recordar cómo se siente vivir un poco más despacio. Así que me tomaré un pequeño tiempo.

Gracias por quedarse aquí. Gracias por leer incluso los textos más personales. Gracias por permitirme descubrir que, del otro lado de la pantalla, hay personas reales que sienten, recuerdan, lloran, aman y resisten igual que uno. Nos volveremos a leer pronto. Y ojalá cuando eso pase, sea con el corazón un poco más descansado.

Con cariño,

Héctor Chávez Pérez


Gracias por leer Crónicas del Diván. Si esta entrada resonó contigo, me encantará leerte en los comentarios. A veces una pausa también puede enseñarnos algo sobre nosotros(as) mismos(as). También puedes escribirme por la sección de Contacto y seguirme en Instagram como @hchp1.

Deja un comentario