«A veces la distancia hace más querida la amistad, y la ausencia la hace más dulce»
-James Howell
Queridos(as) lectores(as):
Nos hemos vuelto casi desconocidos con esta ausencia temporal, pero les aseguro que hay veces que las distancias nos facilitan la comprensión entre nosotros, ni qué decir sobre la vida. En este encuentro, quisiera compartir con ustedes una breve reflexión respecto a las distancias que suelen separar a los corazones que más se quieren entre sí. Hay quienes creen, tal como el cantautor mexicano, Roberto Cantoral, que «la distancia es el olvido», debido a que pareciera que se pierde todo su significado. Sin embargo, ¿exactamente cuál es su significado? ¿Qué significa estar distanciados? En la vertiente más pronunciada, podríamos considerar que no es otra cosa sino la oportunidad misma.
Hoy por hoy, viéndose incrementada por la pandemia que nos mantuvo ausentes por mucho tiempo, los corazones confiesan tiernamente (aunque algunos en profunda desesperación) la auténtica necesidad de sentirse valorados, queridos, amados. Cuántos son (somos) los que solamente pueden estar con quienes quieren a través de una pantalla de computadora o celular, a través de mensajes de texto, de fotografías hermosas, pero carentes de textura… Hay familias, amigos, amores y amantes, que se han ido separando por los distintos avatares de la vida, unos por aquí, otros por allá. ¿Qué pensar de la separación de la distancia más difícil: la muerte? Como en muchos casos, distancia se dice de muchas formas, tal como también se vive.
Una vez más, la inmediatez
Definitivamente, el ser humano se encuentra sumergido (al borde del ahogo), en la desesperante inmediatez. Como ya hemos comentado con anterioridad, el delirio por el tiempo se ha vuelto algo obsesivo, de ahí que la inmediatez sea el pan nuestro de cada día; «soluciones» rápidas y concisas, respuestas que atiendan de manera inmediata cosas que de por sí son de largo plazo. ¿Cuántos conflictos se presentan, por ejemplo, cuando alguien deja en visto a otra persona en sus mensajes por Whatsapp? ¿Qué pasa? ¿Por qué no contesta? ¿Qué está haciendo? ¡Es que está jugando conmigo! La inmediatez nos acerca y nos pone frente a nuestras propias inseguridades, mismas que no estamos en las mejores condiciones para aceptar, trabajar y en algunos casos afortunados, hasta superar.

¿Han escuchado aquello que dice «amor a distancia, amor de pendejos (palabra despectiva en México)»? Seguramente sí, y en otras variaciones expresivas. Y además de dicha sentencia, por lo general viene acompañada de argumentos que apuestan siempre por lo peor. ¿Por qué sucede eso? Volvemos a las inseguridades más marcadas de nuestro tiempo: la falta de confianza, la falta de comunicación, la falta responsabilidad… la falta de amor. Ciertamente, algunas comparaciones pueden ser, además de molestas, muy poco adecuadas, debido principalmente a la atemporalidad entre ellas, pero es bueno recordar que antes, muchos años atrás, los amantes se mantenían en contacto a través de cartas y éstas tardaban varios días, a veces meses, en ocasiones hasta años, en llegar. Y el amor persistía. El amor es un don que debe ejercitarse bajo sus propias reglas, nunca forzarse por bajo las nuestras.
Decir «te quiero» y que se sienta un «te amo»
Como sabemos, el tema de la hermenéutica (arte de interpretación) siempre puede resultar un auténtico suplicio. «¿Qué me habrá querido decir?». Imaginemos, pues, qué puede pasar cuando de por sí a muchos se les olvidan las reglas gramaticales y hacen del lenguaje un laberinto de significados, cuando sólo se lee, mas no se escucha y ve. No es lo mismo, y nunca lo será, mantener una plática frente a frente con la persona, a prestarse a comunicarse las posibilidades en un mensaje de texto. Sin embargo, el auténtico problema no es ése. No, en realidad estamos hablando de una carencia de sinceridad afectiva. Cualquiera, hoy en día, puede decir un «te quiero», y es en verdad tan sencillo que se dice rápido y sin pausas, en cambio, un «te amo» puede ser más complicado. ¿Es que no existe la confesión amorosa entre familiares y amigos, y sólo puede ser entre amantes?

Los corazones distantes son los mismos que están cercanos. Tienen las mismas necesidades y las mismas exigencias. Hacerle saber a alguien que está lejos que se le ama, no es nada más es eso, sino también hacerle saber que es pensado. Decía por ahí Juan David Nasio, «amar es tener alguien que te espera». ¿Y qué esperamos entonces? Por qué los rostros tristes y dolidos cuando la separación ya no sólo es física, sino eterna, para decir lo mucho que nos amamos, que nos pensamos. Sucede que solemos ser muy reservados, muy celosos, con nuestro sentir. Y eso es una apuñalada en la esperanza misma.
Quizá en soledad…
Últimamente, el tema de valorar la soledad ha sido algo que está en boca de todos. Ciertamente, hay quienes encuentran en ella un espacio necesario para lidiar con la inmensidad de los días, pero hay otros que encuentran en ella un pretexto para despreciar lo demás. Debemos saber encontrar un balance y no hundirnos en nuestras heridas narcisistas que perpetuamos día con día en el desprecio por la capacidad de los demás. Es muy fácil, en verdad demasiado, juzgar al otro poniéndonos como un punto de totalidad y absolutez. «Están mal por que no lo hacen como yo». Precisamente, la distancia entre los corazones, nos permite observar, aprender y a romper nuestros propios prejuicios, pero sobre todo, a aceptar la vida tal y como es. La alteridad, recordemos, nos muestra al otro con la oportunidad de amarle sin detenernos en sus accidentes.

Por eso, para acabar este encuentro, les invito a mirar sus propios corazones a la distancia. ¿Qué hay en ellos? Sean sinceros. ¿Qué falta? Sean más sinceros. ¿Qué pueden ofrecer al mundo? Sean brutalmente sinceros. ¿Qué pueden evitarle a los demás? Sean humildemente sinceros. El corazón distante muchas veces palpita fuera de nuestro propio pecho, le vemos ajeno a nosotros y sentimos todo el dolor en un agujero negro. ¿Por qué? No perdamos la ocasión de ser estando dispuestos al encuentro. La gente va y viene, pero el amor permanece. Abrir los ojos y abrazar la vida… el primer paso.
Te quiero.
Te quiero.
P.d. Gracias, mi hermano Martín, por hacerme recordar.

♪ Y deja el equipaje en la ribera
Para verte como quieres que te vea
Sabes que todo está bien
No hay error
Deja el equipaje en la ribera
Para verme como quiero que me veas
Lánzate al agua otra vez
Aquí espero yo
Deja el equipaje en la ribera
No te sirve cuando cruzas la frontera
Todo está en regla esta vez
No hay error
Deja el equipaje en la ribera
Para verte como quieres que te vea
Deja el equipaje en la ribera
Y quémalo ♪
Me gustaMe gusta